Mentiritas al azar

“Conmigo solo hay dos caminos…”

Esas palabras las dije algún día y ese día perdí un amigo a cambio de nada. Estas palabras son con el afán de escribir algo o nada; son sólo mentiritas al azar bien maquiladas para evitar dar frente a la realidad.
Un día alguien me dijo: “Conmigo hay una serie de reglas que seguir {…} la última: jamás le pidas a alguien que no haga algo…”, definitivamente su premisa no se refería a cosas insignificantes como pedirle a alguien que baje el volumen o cierre la puerta; se refería a cosas más profundas, como decir: “no te vayas”, “no te quedes”, “no me olvides”, etc. Es curioso porque minutos antes dicho alguien le suplicó con la mirada a otra persona que no se fuera. Conclusión: el no le pidas a alguien que no haga algo, sólo aplica conmigo y me recuerda tanto el: “Conmigo solo hay dos caminos…”

Hoy puedo decir, que he mentido bastante: conmigo si hay más de dos caminos, y yo le rogué a alguien que no se fuera, porque sentí que después de que lo hiciera no lo podría ver más. Y así es, lo veo pero no soporto que se encuentre en el mismo lugar que yo, porque así la lejanía se siente más…

Mentiritas al azar: mentirita es que sabe cuánto le quiero, mentirita que no sepa; mentirita que soy la misma persona, mentirita que no soy; mentirita que mis ojos han llorado, que llevo en la frente un letrero que dice: “Aquí estoy”; mentirita que por él soy capaz de todo, mentirita que no es tan importante para que lo deje todo; mentirita que lo olvido, mentirita que no lo olvido, mentirita que lo adoro, mentirita que no lo quiero; mentirita que por él me paro de manos bajo la lluvia y soporto la música que no me gusta, mentirita que por el me dejo morir.

¡Soy un montón de mentiritas!, y es mentirita que soy un montón de mentiritas. Lo único verdadero, y que juro que no es una mentirita, es que él fue una bocanada de aire puro que me salvó de no querer respirar más, que sus ojos me llenaron de paz, que sus palabras era lo que más ansiaba al salir a la calle en la mañana, que cambió mi vida, me cambió a mí, no es mentirita, que a pesar de la ironía esa de no pedirle a alguien que no haga algo cuando él lo hizo de la manera más encarecida, que no le guardo algún resentimiento por la mentirita en que incurrió al dictarme la última de sus reglas.

No es el mismo alguien a quien yo le dije que solo había dos caminos, y quien me metió en el lío de las mentiritas que digo y escucho; a los dos los perdí, uno es mi amigo y el otro también, a lo que quiero llegar es que no es la misma persona, solo mencioné al primero para sacar la mentirita que yo dije y espero que no haya sido tan dolorosa como la que me tocó escuchar de alguien…

Mentirita, mentirita… ¡Mentirita que no lo quiero!

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