La más… nueva que encontré…

Leyendo “Rayuela” de Julio Cortázar, nuevamente, me encontré con esta otra frase que me encantó, es del cápitulo 48 en uno de los tantos momentos de contemplación de Oliveira:
 
“No era ni un fracaso, ni una fijación en un orden caduco; un amor que podía prescindir de su objeto, que en la nada encontraba su alimento, se sumaba quizá a otras fuerzas, las articulaba y las fundía en un esfuerzo que destruiría alguna vez ese contento…”

De vuelta!

Pues he recomenzado a escribir por aquí, procuraré que no pase de nuevo mucho tiempo para entregar buenas publicaciones, por el momento anticipo que próximamente estaré mostrando por aquí algunas de mis creaciones, como el texto anterior, algunas curiosidades que me he encontrado, y muchas cosas en las que aun no he pensado, quiero poner al tanto a todos de lo que pasará en “La Ciudad de las Ideas”, el Festival de Mentes Brillantes que tendrá lugar la semana próxima y al cuál tendré la oportunidad de asistir.

Por ahora les envio muchos saludos!

En la ventana…

En la ventana caen las gotas de lluvia como lágrimas, las miro absorta y encuentro en cada gotita un ruido diferente, me acerco para ver de cerca y veo el cielo plagado de nubes; vacio de estrellas, ya ni la luna se quiso asomar esta noche. Tomo un trago de café y me vuelvo a los archivos; en breve, la lluvia se detiene y la ventana pierde todo su encanto, me voy a la cama.

Son las tres de la mañana y despierto repentinamente, me levanto por un poco de agua y atravieso el estudio donde se encuentra la ventana, sin querer la miro y encuentro que el cielo sigue invadido por la oscuridad, con excepción, claro de una rebelde estrella que se pinta en el panorama.

Olvido el agua y me dirijo a la ventana, miro al cielo y está ahí: sola, brillando en todo su esplendor, su presencia en la ventana es tan linda, es como si de pronto la oscuridad en el cielo desapareciera, y ni la luna de Octubre podría nunca igualarse con la belleza emanada por aquella estrella. Me intriga conocer su nombre, ¿a qué constelación pertenece? ¿se trata acaso de Aldebarán?, y es que me llena de tanta paz que quisiera que se quedara en la ventana para siempre…

Su nombre ya no importa, sólo es relevante que está ahí, y cómo me encantaría que fuera mía cada noche como lo es hoy.

Ahora que lo pienso, en ella miro un rostro querido, su luz es tal como unos ojos dulces, su brillo como una linda voz… su imagen me hace sentir tan real…

Pandora

La más… Linda!

La siguiente frase es de la novela “Noches Blancas” de Fiòdor Dostoievsky me ha gustado mucho y por eso la elegí la más linda.

“Hay en mí tan poca vida real, los momentos como éste,
como el de ahora, son para mí tan raros que me es imposible no repetirlos en mis sueños.
Voy a soñar con usted toda la noche, toda la semana, todo el año. Mañana vendré aquí sin
falta, aquí mismo, a este mismo sitio, a esta misma hora, y seré feliz recordando el día de
hoy. Este sitio ya me es querido.”

Señales de humo

SEÑALES DE HUMO

Cuando estás en el filo de lo oscuro
y le rindes honor desde tus huesos
cuando el alma purísima del ocio
pide socorro al universo inútil
cuando subes y bajas del dolor
mostrando cicatrices de hace tiempo
cuando en tu ventanal está el otoño
aún no te despidas / todo es nada /
son señales de humo / apenas eso
tu mirada de viaje o de desiertos
se vuelve un manantial indescifrable
y el silencio / tu miedo más valiente /
se va con los delfines de la noche
o con los pajaritos de la aurora /
de todo quedan huellas / pistas / trazas
muescas / indicios / signos / apariencias
pero no te preocupes / todo es nada
son señales de humo / apenas eso

no obstante en esas claves se condensa
una vieja dulzura atormentada
el vuelo de las hojas que pasaron
la nube que es de ámbar o algodón
el amor que carece de palabras
los barros del recuerdo / la lujuria /
o sea que los signos en el aire
son señales de humo / pero el humo
lleva consigo un corazón de fuego.

 

Mario Benedetti